TEORÍAS ESTOCÁSTICAS:
Estocásticas: Los procesos que condicionan el
envejecimiento ocurrirían de un modo aleatorio y se irían acumulando en el
transcurso del tiempo como consecuencia de la acumulación de “agresiones” procedentes
del medio ambiente hasta alcanzar un nivel incompatible con la vida.
El envejecimiento resultaría como consecuencia
de alteraciones que ocurren de forma aleatoria y se acumulan a lo largo del
tiempo.
Dentro de estas se van a estudiar un conjunto
de teorías, que por un lado pueden considerar al genoma como principal
protagonista del fenómeno y, por otro lado, incluyen un conjunto de fenómenos
ambientalistas que consideran al entorno celular como responsable del deterioro
de la homeostasis celular.
Teoría del error catastrófico.
Teoría del entrecruzamiento.
Teoría del desgaste.
Teoría de los radicales libres (envejecimiento como by-product del
metabolismo oxidativo).
Teoría del error catastrófico:
Esta teoría fue propuesta por Orgel , 1963 y
modificada por él mismo en 1970. Esta teoría propone que con el paso del tiempo
se produciría una acumulación de errores en la síntesis proteica que en último
término determinaría un daño en la función celular, envejecimiento de ésta y
finalmente su muerte.
Se sabe que se producen errores en los
procesos de transcripción y translación durante la síntesis de proteínas, pero
no hay evidencias científicas de que estos errores se acumulen en el tiempo (en
contra de esta teoría está la observación de que no cambia la secuencia de
aminoácidos en las proteínas de animales viejos respecto de los jóvenes, no
aumenta la cantidad de tRNA defectuoso con la edad, etc.). Actualmente hay poca
evidencia que apoye esta teoría.
Si alguna de estas proteínas llega a formar
parte de la maquinaria que sintetiza proteínas, causarían incluso más errores
en la próxima generación de proteínas, y así sucesivamente, hasta llegar a una
pérdida "catastrófica" de la homeostasis celular que conduce a la
muerte celular. Según esta teoría, el envejecimiento estaría acompañado por la
síntesis de proteínas defectuosas y se ha demostrado inequívocamente que no es
así. Durante la senescencia aparecen formas anómalas de algunas proteínas, pero
no surgen de errores en la biosíntesis de proteínas sino que se trata de
modificaciones possintéticas
Teoría del entrecruzamiento:
Esta teoría postula que ocurrirían enlaces o
entrecruzamientos entre las proteínas y otras macromoléculas celulares, lo que
determinaría el envejecimiento y el desarrollo de enfermedades de la edad.
Cambios moleculares intra y extracelulares que
afecta a la información contenida en el DNA y RNA; cambios que aparecen con la
edad y que determinan el establecimiento de enlaces covalentes, bandas de
hidrógeno entre macromoléculas, que ocasionarían agregación, inmovilización y,
consecuentemente, malfuncionamiento de estas moléculas, y a consecuencia de
ésta alteración en el DNA se produciría una mutación celular y posteriormente
su muerte.
Esta teoría no explica todos los fenómenos
relacionados al envejecimiento, pero sí algunos. Se sabe que el desarrollo de
cataratas es secundario a que las proteínas del cristalino sufren glicosilación
y comienzan a entrecruzarse entre ellas, lo que lleva a opacificación
progresiva de éste. También se ha observado entrecruzamiento de las fibras de
colágeno entre ellas, pero su significado clínico no es del todo claro.
Brownlee, en 1991, revisó el papel fundamental
que la glicación no enzimática ejerce en el desarrollo de las complicaciones diabéticas.
La glicación comienza con la reacción de la glucosa con residuos de lisina y
con ciertas bases de ácidos nucleicos. Se forma una base de SCHIFF y se generan
los AGE (productos finales de glicosilación avanzada), que alteran la función
biológica de las proteínas extracelulares por reaccionar con lisinas
esenciales. Se produce un aumento significativo de productos AGE con la edad.
Muchos autores han determinado que las
complicaciones crónicas de la diabetes provienen de los entrecruzamientos de
polímeros (meloidinas: polímeros segmentados provenientes de la deshidratación
sufrida por la fructosamina y reagrupamientos con otras proteínas) y cadenas
proteicas, con carácter irreversible; constituyen así los pigmentos
fluorescentes y amarronados que entrelazan proteínas.
Algunos autores afirman que las hipótesis
sobre los radicales libres de oxígeno y la glicación son componentes de una
única vía bioquímica, porque el número de puentes cruzados aumenta con la edad,
de forma similar a los productos generados por la acción de los radicales
libres de oxígeno.
Teoría del desgaste:
Esta teoría propone que cada organismo estaría
compuesto de partes irremplazables, y que la acumulación del daño de sus partes
vitales llevaría a la muerte de las células, tejidos, órganos y finalmente del
organismo. La capacidad de reparación del ADN se correlaciona positivamente con
la longevidad de las diferentes especies. Estudios animales no han demostrado
una declinación en la capacidad de reparación de ADN en los animales que
envejecen. Faltan aún más estudios para saber si realmente se acumula daño en
el ADN con el envejecimiento
Basada en la observación de células en
animales de edad avanzada donde se observan acúmulo de sustancias como la
lipofucsina y la degeneración basófila. Sin embargo, no parece que estas
sustancias participen activamente en el proceso del envejecimiento y que sean
tan sólo meros marcadores indirectos de éste y cuya aparición está en relación
con la existencia de reacciones de oxidación.
Sheldrake, en 1974,23 propuso que:
"el envejecimiento celular se puede explicar en términos de la acumulación
de la ruptura de productos citoplásmicos, algunos de los cuales pueden ser
perjudiciales para la célula; la única manera que las células podrían evitar su
mortalidad inevitable sería creciendo y dividiéndose, diluyendo la ruptura
acumulada de productos". Sheldrake sugirió que el pigmento de edad o
lipofuscina podía ser un ejemplo de tal producto. Esta teoría esta basada en 3
puntos:
Las
células producen un producto de desecho que es perjudicial para la
reproducción. Ahora bien, con respecto a la lipofuscina se conoce su
acumulación dentro de las células, pero no está claro si la lipofuscina es
perjudicial para las funciones metabólicas celulares o para las funciones
reproductoras.
El
producto de desecho no puede destruirse o transportarse a través de las
membranas más externas de las células. Respecto a la lipofuscina, hay pruebas
de que los lisosomas pueden degradarla.
Su
concentración puede reducirse por la "dilución" en la división
celular.
Pero esta sustancia no tiene que ser un
producto de desecho en el sentido usual de la palabra. Por ejemplo, puede ser
el material represor en la teoría de restricción del codón24 o el factor de
senescencia propuesto por Jazwinski en 1990,25 para explicar el
envejecimiento en levaduras. Jazwinski ha identificado varios genes
que prolongan la vida de Saccharomyces cerevisiae. Uno de estos
llamado LAG 1 (el gen 1 que garantiza la longevidad), es más activo en las
células jóvenes que en las viejas. Al inducir una actividad LAG1 extra, después
del declive normal de su expresión, se le alarga la vida hasta un tercio. Estas
células de levadura no se tornan inmortales, se mantienen jóvenes durante un
período más prolongado. Jazwinski ha descubierto que un gen similar
se expresa en ciertas células humanas.
Teoría de los radicales libres:
Esta es una de las teorías más
populares. Denham Harman, 1956 Propone que el envejecimiento seria el
resultado de una inadecuada protección contra el daño producido en los tejidos
por los radicales libres.
Estas reacciones pueden estar implicadas en la
producción de los cambios del envejecimiento, asociados con el medio ambiente,
enfermedad y con su proceso intrínseco. Las reacciones perjudiciales de los
radicales libres se producen sobre todo en los lípidos, los cuales son los más
susceptibles.
Los radicales libres que se forman durante el
proceso oxidativo del metabolismo normal reaccionan con los componentes
celulares, originando la muerte de células vitales y, finalmente, el
envejecimiento y la muerte del organismo.
Vivimos en una atmósfera oxigenada, y por lo
tanto oxidante. El oxígeno ambiental promueve el metabolismo celular,
produciendo energía a través de la cadena respiratoria (enzimas
mitocondriales). Como la utilización y manejo del O2 no es perfecta, se
producen radicales libres, entre ellos el radical superóxido. Los radicales
libres son moléculas inestables y altamente reactivas con uno o más electrones
no apareados, que producen daño a su alrededor a través de reacciones
oxidativas. Se cree que este tipo de daño podría causar alteraciones en los
cromosomas y en ciertas macromoléculas como colágeno, elastina,
mucopolisacáridos, lípidos, etc. La lipofucsina, llamada también "pigmento
del envejecimiento", corresponde la acumulación de organelos subcelulares
oxidados.
Se ha encontrado una buena correlación entre
los niveles celulares de superóxido dismutasa (enzima de acción antioxidante) y
la longevidad de diferentes primates.
Además, estudios en ratas sometidas a
restricción calórica han mostrado un aumento en la longevidad de éstas, lo que
se cree es debido a una menor producción de radicales libres. (8). Pero, por
otro lado, no hay estudios que hayan demostrado que animales sometidos a dietas
ricas en antioxidantes logren aumentar su sobrevida.
Desgraciadamente, faltan más estudios para
lograr comprender más a fondo el rol de los radicales libres en el proceso de
envejecimiento.
Lo que sí es claro, es el importante papel que
juega el daño producido por la liberación de radicales libres en ciertas
patologías relacionadas el envejecimiento, tales como las enfermedades
cardiovasculares, cáncer, cataratas, Enfermedad de Alzheimer, y otras.
Según la evidencia con la que contamos hasta
el momento, si logramos disminuir la generación de radicales libres o
neutralizamos su daño, lograríamos disminuir estas enfermedades. Entonces,
seríamos capaces de prevenir una muerte precoz por estas patologías.
Lo que no es claro, es si logrando disminuir
el daño por radicales libres, lograremos aumentar la longevidad.
Con esta teoría Harman pretendía
explicar varios aspectos:
1. El origen de la vida y su
evolución.
2. El aumento de la longevidad en especies animales sometidas a manipulaciones dietéticas y ambientales.
3. El proceso de envejecimiento.
4. El gran número de enfermedades en cuya patogenia están implicados los radicales libres del oxígeno.14
2. El aumento de la longevidad en especies animales sometidas a manipulaciones dietéticas y ambientales.
3. El proceso de envejecimiento.
4. El gran número de enfermedades en cuya patogenia están implicados los radicales libres del oxígeno.14
Las reacciones de los radicales libres
contribuyen considerablemente al desarrollo de desórdenes estocásticos
observados durante el envejecimiento.15 Los radicales libres, además, están
implicados en enfermedades degenerativas como arteriosclerosis, amiloidosis,
demencia senil tipo Alzheimer, enfermedades autoinmunes.14,16 Pese a ser la
teoría de los radicales libres la de mayor aceptación en los últimos años,
permanecen preguntas sin una contestación definitiva, como la de si los
radicales libres contribuyen a la iniciación y/o propagación del envejecimiento
TEORÍAS NO ESTOCÁSTICAS
Estas teorías proponen que el envejecimiento
sería la continuación del proceso de desarrollo y diferenciación (según unas
normas predeterminadas), y correspondería a la última etapa dentro de una
secuencia de eventos codificados en el genoma.
Hasta el momento no existe evidencia en el
hombre de la existencia de un gen único que determine el envejecimiento, pero a
partir de la Progeria (síndrome de envejecimiento prematuro), se puede
extrapolar la importancia de la herencia en el proceso de envejecimiento.
El envejecimiento estaría predeterminado.
Teoría del marcapasos.
Teoría genética.
Teoría del marcapasos:
Los sistemas inmunológico y neuroendocrino
serian los marcadores intrínsecos del envejecimiento. Su involución estaría
genéticamente determinada para tener lugar en momentos específicos de la vida.
El Timo jugaría un rol fundamental en el
envejecimiento, ya que al alterarse la función de los linfocitos T, disminuye
la inmunidad y aumenta , entre otros, la frecuencia de cánceres. "Reloj
del envejecimiento", según Burnet, 1970.
TEORÍA GENÉTICA:
Parece ser que el factor genético es un
importante determinante del proceso de envejecimiento aunque no se conocen
exactamente los mecanismos involucrados. Existen patrones de longevidad
específicos para cada especie animal.
Prototipos de las teorías no estocásticas. Se
incluyen la de la programación genética, la de la mutación
somática y la del error genético. Todas suponen que la longevidad de
una determinada especie estaría predeterminada por mecanismos genéticos y
serían las circunstancias ambientales o patológicas acumuladas durante la vida
de cada uno las que limitarían, en mayor o menor medida, esa programación. Los
que hablan de la mutación somática postulan que el acúmulo de un nivel
significativo de estas mutaciones en las células daría lugar al envejecimiento.
La teoría del error genético se refiere a que estas mutaciones se
derivarían en la pérdida de una secuencia de DNA.
Evidencias del control genético de la
longevidad:
Existen
patrones de longevidad específicos para cada especie animal.
Existe una mucho mejor correlación en la sobrevida entre
gemelos monocigotos, que entre hermanos.
La
sobrevida de los padres se correlaciona bien con la de sus hijos.
La
relación peso cerebral/ peso corporal x metabolismo basal x
temperatura corporal, mantiene una relación lineal con la longevidad en
los vertebrados.
En
los dos síndromes de envejecimiento prematuro (S. de Werner y progeria),
en los cuales los niños mueren de enfermedades relacionadas al
envejecimiento, hay una alteración genética autosómica hereditaria.
A nivel celular es conocido el fenómeno de la
APOPTOSIS, o muerte celular programada. En el hombre, células de piel obtenidas
de recién nacidos se pueden dividir 60 veces, células de adultos viejos se
dividen 45 veces, y las células de sujetos con Síndrome de Werner se dividen 30
veces solamente. Hasta la fecha se conocen 4 grupos de genes en los cromosomas
1 y 4, que dan información sobre cese de la división celular (genes
inhibidores).
Se sabe también que existen oncogenes
estimuladores del crecimiento, los cuales al activarse determinan división
celular infinita, lo que resulta en una célula inmortal (cancerosa).
En conclusión, existe fuerte evidencia de un
control genético del proceso de envejecimiento, tanto a nivel celular como del
organismo en su totalidad. Faltan más estudios que analicen la correlación
entre este control genético y los factores ambientales.
En la actualidad se propugnan 3 teorías
genéticas y estocásticas.
Teoría de la regulación génica: se establece que cada especie posee un conjunto de genes que
aseguran el desarrollo y la reproducción; la duración de la fase de
reproducción depende de la capacidad de defensa del organismo ante determinados
factores adversos. De acuerdo con esta teoría, el envejecimiento es el
desequilibrio entre los diferentes factores que han permitido el mantenimiento
de la fase de reproducción.3
Teoría de la diferenciación terminal: en esta teoría, el envejecimiento celular se debe también a una
serie de modificaciones de la expresión genética, pero que comportan una
diferenciación terminal de las células. Se hace especial hincapié en los
efectos adversos del metabolismo sobre la regulación genética.4
Teoría de la inestabilidad del genoma: se pone de relieve la inestabilidad del genoma como causa de
envejecimiento, y pueden producirse modificaciones tanto al nivel del DNA como
afectando a la expresión de los genes sobre el RNA y proteínas.5,6
Estas 3 teorías genéticas confieren al entorno
celular el papel de ser el responsable de todos los daños provocados al azar en
el DNA.
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